MECENAS Y ARTISTAS EN EL RENACIMIENTO. Brenda scarlett Perez A01129777

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La palabra mecenas hace referencia a aquella persona que, por contar con los recursos económicos suficientes, toma bajo su protección a un artista o científico para permitirle realizar su tarea y beneficiarse con ella de algún modo más o menos directo. El mecenazgo es entonces el establecimiento de este lazo que podría, en ciertos aspectos, ser comparada con la relación de vasallaje que existía en la Edad Media.

Si bien el mecenazgo existió a lo largo de toda la historia, y sigue existiendo cuando hablamos de individuos con poder económico que estimulan la investigación científica o el desarrollo artístico, este fenómeno fue muy característico del Renacimiento. En este momento de la historia, la salida de un período tradicionalmente oscuro como lo fue la Edad Media, significó la aparición de un sinfín de artistas que siguieron nuevos preceptos artísticos y que buscaban representar la realidad tal cual como la observaban en lugar de representar a Dios. Así, muchos burgueses y aristócratas (principalmente ubicados en las florecientes ciudades de Italia) buscaban ser retratados en su importancia y magnificencia en un período en el que la representación de Dios y de los elementos cristianos había empezado a perder centralidad.

Entre los mecenas más importantes debemos mencionar sin duda a los Médici, una importante y famosa familia proveniente de Florencia. Numerosos integrantes de la misma se convirtieron con gusto en mecenas de artistas que luego serían reconocidos mundialmente por su talento, muchos de los cuales son conocidos hasta el día de hoy como los representantes más importantes del Renacimiento. Al mismo tiempo, es importante señalar que, gracias a la acción y aporte económico de estos mecenas, el Renacimiento se transformaría también en un período de alto crecimiento artístico y cultural: eran estos mecenas quienes solicitaban y pagaban a los artistas, permitiéndoles entonces hacerse con un mínimo ingreso y triunfar así en el mundo del arte.

 

                                      MECENAS Y ARTISTAS EN EL RENACIMIENTO.                

 

 Las acciones de mecenazgo ayudan a mejorar la reputación de las organizaciones que las realizan, llegando a convertirse en una acción de relaciones públicas. Se encargaban de proteger a los artistas y financiaba sus obras. El mecenazgo apareció en el renacimiento y aunque los artistas no recibían un pago por el trabajo inmediatamente, pero si que podían recibir comida y un lugar para vivir con el mecenas, o a veces algo de dinero.

Históricamente ha representado una forma importante de sostenimiento de la producción artística, al permitir el desarrollo de obras no orientadas a su circulación mercantil. Durante el Renacimiento fue una práctica extendida, y familias como los florentinos Médici proporcionaron sustento a muchos de los artistas más importantes de su tiempo

                                 Mecenas en el renacimiento

 La actividad creativa, mezcla de especulación y técnica, no hubiera sido posible sin la intervención de los mecenas. Siempre ha existido un patronazgo o apoyo económico para que las empresas artísticas sean posibles, pero durante el Renacimiento la relación mecenas-artista-obra se produce a otros niveles: no se trata sólo de financiar empresas artísticas destinadas a una función pública, religiosa o política, donde el patrono puede aparecer como donante, sino que se financia algo para propia exaltación, prestigio y gloria personal o familiar. El patrono deja de ser un simple oferente para pasar a ser también actor de la historia. El mecenas y su familia aparecen en las representaciones como actores, aunque sean de temática religiosa. Ya no se trata de personajes de tamaño humilde incorporados a la escena, sino de actores de una dualidad, personajes de la historia real y de la historia asumida en la escena.

 

 

 

En el momento en que aparece un tipo nuevo de comitente o mecenas, que pertenece a la aristocracia o a la burguesía de mercaderes, los programas artísticos dejan de ser monopolizados por la Iglesia (cuyas máximas dignidades pertenecen también a dichas clases). Los dispendios en obras de arte que son los bienes producidos en aquella época, contribuyen a esclarecer y confirmar un status social y cultural de la familia, la casta o el clan. Es el fenómeno del lujo, vinculado a la burguesía, como antes lo estaba al culto religioso. El encargo asume un papel de ostentación de prestigio político, ideológico y social, y todas las grandes familias compiten en ello, lo cual beneficia a la creación artística. Todas las cortes europeas se hacen con los servicios de los mejores artistas (Francisco I, Carlos V, Enrique VIII, los Papas).

También hemos de tener en cuenta los viajes formativos a Italia, condición casi indispensable para alcanzar la categoría de maestro. Estos viajes, juntamente con el traslado de artistas italianos, el comercio de estampas o grabados de los talleres y la importación de obras, constituyen el eje transmisor de temas y formas a otros países. Todo ello contribuirá a la expansión del Renacimiento y dará origen a las distintas versiones renacentistas fuera de Italia, normalmente tardías.

 

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